Estímulo invisible

En este post se propone una mirada particular sobre la “entrada en calor” previa a los partidos. A partir de ver algunas entradas en calor de distintos equipos, intente pensar qué criterio usaban los equipos para ese espacio y cuanta importancia se le daba a la preparación previa al juego. Pude ver que existen varios tipos de entrada en calor, algunas donde se prioriza lo físico, otras donde se prioriza lo basquetbolistico, combinadas, algunas específicas con movimientos especiales y otras con situaciones reales de juego.

En esta simple opinión planteó que la preparación previa debe ser una síntesis entre lo trabajado en la semana y los objetivos para el partido. En un punto los entrenamientos sin importar la categoría que se entrene deben estar orientados hacia el partido como campo de prueba. Por lo tanto creo que la preparación previa debe ser completa y específica. Se deberían recrear driles hechos en la semana o generar uno nuevo para poder recordar los contenidos trabajados y los que buscamos aplicar en el partido. Sumándole la preparación física adecuada.

¿Que ventajas sacamos proponiendo una preparación “completa y específica”? Desde la preparación el clima es “situación de juego” , los contenidos ya son conocidos por los jugadores, se puede refrescar lo entrenado y sumamos minutos de prácticaTomar la preparación previa como una herramienta más de trabajo, la cual no da ninguna certeza de que al equipo le vaya mejor o peor, simplemente es sumar tiempo de trabajo, que con el paso del tiempo puede ser un nuevo estímulo de entrenamiento.

Considero que este es el punto importante, ya que a veces en nuestros clubes no contamos con tiempo y/o espacios para sumar entrenamientos, por lo tanto podemos re-inventarnos y usar el tiempo ese para trabajar, intervenir, fortalecer herramientas. Cuando un jugador está dentro de la cancha en un encuadre de entrenamiento o partido, es tiempo de trabajo, tiempo que no se recupera. Dentro de nuestra profesión el tiempo, entendido como proceso, es al fin quien determina el progreso de los jugadores, la cantidad de contenido que podemos dar y lo que nos pone a prueba a la hora de transmitir y enseñar. Acá es donde el título de este post toma sentido “estímulo invisible”, sin que los jugadores sepan, siguen entrenando, y si en un mes tenemos 4 partidos promedio y por partido hay 15 minutos de preparación previa, logramos al mes un estímulo nuevo de entrenamiento.

Todo esto se basa en la idea de síntesis, la capacidad de poder unificar criterios y ubicarlos en un dril. Poder tomar los objetivos para el partido + lo que salió y lo que no salió en la semana, para así luego de la síntesis, generar un aprendizaje nuevo, incorporarlo y hacerlo propio. La síntesis no es un resumen de la semana, sino es un momento nuevo, donde las contradicciones que fueron generando en la semana en relación a un contenido trabajado se unifican y se incorporan a la caja de herramienta de los jugadores.

Sin embargo esto conlleva el compromiso del entrenador y un nuevo desafío de poder sintetizar en un dril o dos los contenidos de una semana.  

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