Driblear o no Driblear…

El dribling fue y es, el fundamento que más se trabaja en categorías pequeñas ( y también en las que le siguen). Tal vez por instinto, vemos que lo primero que hace un niño cuando le damos una pelota de Básquet generalmente es driblear, luego tirar y tal vez, pasarla. Como entrenadores, hemos hecho sesión tras sesión de entrenamiento dedicada a este fundamento. Dribling de protección, de velocidad, cambios de mano, en zig-zag, más cambios de mano, a través de toda la cancha, etc.

Pero en el otro extremo, las cosas son todo lo opuesto. En niveles más altos, se prioriza primero el tiro, luego el pase, después el dribling.

Entonces la pregunta es, ¿por qué gastamos tanto tiempo en algo, que después van a utilizar cada vez menos? . Y también, ¿Cuánto dribling utiliza un jugador? ¿Cuánto necesita para poder anotar, o asistir?

Para poner un ejemplo claro, un videito…

¿Cuántas veces habremos hecho este tipo de ejercicios (o parecidos) en donde los jugadores ejecutan una gran cantidad de piques antes de lanzar o pasar? ¿Son realmente útiles?

Claro que esto hace que se trabaje la coordinación, el manejo de la pelota, pero ¿es transferible al juego? Una de los grandes principios que debemos respetar a la hora de entrenar es la especificidad de las acciones a practicar, esto engloba tanto a lo técnico como a lo táctico. Es decir, si yo practico combinaciones de 4 o 5 cambios de mano pero luego en el juego no se dan situaciones para utilizarlos y cuando se dan, el juego se ve perjudicado (se frena el movimiento, la defensa se establece, se pierde el spacing, el timing, etc) entonces no tendría tanto sentido entrenarlos. En cuanto a lo táctico, si jugamos un juego de equipo, donde se prioriza el movimiento, el pase y el juego sin pelota, tampoco tendrían lugar este tipo de fundamentos.

Y más claro aún lo deja un Tweet de Brad Augustine (Entrenador de High School en Estados Unidos)

tweet

“Jugadores: Sólo 19% de los lanzamientos de campo en la NBA el año pasado fueron hechos luego de 3 o más dribles…pero sigan haciendo esos combos de 10 o 12 dribles con su entrenador” 

Antes de continuar, cabe aclarar, que se pondrán ejemplos de la NBA porque cuenta con un sistema avanzado de estadísticas que nos permite poder contabilizar varias cuestiones que pasan desapercibidas. Seguramente en nuestras ligas domésticas, estas estadísticas cambien en cierta medida, pero creo que la idea puede atravesar a cualquier equipo y lugar. También, dado que la NBA junto con la Euroliga son la meca del Basquet mundial, deberíamos usarlas como guía para saber hacia donde nos dirigimos.

Entonces, volviendo a las estadísticas, por ejemplo,  podemos ver que varios de los jugadores que más puntos promedian en la NBA, solo ponen la pelota en el piso 3 veces o menos cada vez que la reciben.

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Referencias de izquierda a derecha:  Jugador, Equipo, Partidos Jugados, Victorias, Derrotas, Minutos, Puntos, Toques (cantidad de veces que reciben), Toques en el perímetro, Promedio de segundos por toque, Promedio de dribles por toque.

En esta imagen de arriba lo que nos interesa es la columna del extremo derecho, donde podemos ver la cantidad de veces que estos jugadores driblean cada vez que reciben.

Entonces, Draymon Green por ejemeplo, uno de los jugadores que más genera para su equipo (sean puntos, asistencias, juntar defensas, atraer ayudas) solo driblea un poco más que una vez por cada vez que recibe la pelota. En el mismo equipo lo tenemos a Klay Thompson que promedia 21 puntos con 1, 26 dribles por toque (el mismo que tuvo un juego de 60 puntos en Diciembre en el que solamente dribleo la pelota 11 veces en todo el partido) y Kevin Durant con 25, 8 puntos por juego y 1 dribling y medio. Jugadores realmente determinantes como Wade, Hayward, Paul George, o Leonard poseen menos de 3 piques por cada vez que tocan la pelota.

A partir de este dato podemos sacar algunas ideas: primero que seguramente muchos jugadores toman lanzamientos a partir de descargas o del juego sin pelota (cortes, desmarques, bloqueos indirectos) por lo que no necesitarían driblear para lanzar. El ejemplo claro es Thompson que solo necesitó 11 piques para meter 60 puntos en un partido.

Por otro lado, cada vez que estos jugadores reciben la pelota, solo necesitan 3 dribles o menos para generar una acción posterior, las cuales pueden ser tomar un lanzamiento, pasar la pelota o perderla.

Para ahondar en los lanzamientos, podemos ver la siguiente estadística:

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De izquierda a derecha: Dribles, Frecuencia, % de tiros de campo, Tiros Libres intentados/Tiros de campo intentados, Pérdidas/Tiros de Campo intentados, Lanzamientos convertidos asistidos, lanzamientos bloqueados, puntos por cada 100 posesiones.

En este segundo cuadro se puede apreciar la cantidad de dribles tomados y en que resultan luego. Entonces la mayoría de los lanzamientos en la NBA se toman sin poner la pelota en el suelo (42%) con una gran efectividad (48,4%).

Lo que nos interesa es lo siguiente: cuando el jugador utiliza 1 drible para resolver, tiene un 47,5% de efectividad en el lanzamiento y también tiene un 42% de posibilidades de ir a la línea de tiros libres. Mientras que con 2 piques, los jugadores convierten el 50% de sus lanzamientos (si lo pensamos, con 2 dribles bien utilizados seguramente sean lanzamientos cercanos al aro) y tienen 52% de posibilidades de lanzar tiros libres.

Por último, si un jugador usa más de 3 dribles para tirar, no sólo tiene el porcentaje más bajo con respecto a los otros lanzamientos, sino que va a ir menos a la línea y tiene más posibilidades de perder la pelota (18%) o de ser bloqueado (9%).

En resumen, las acciones que más benefician al equipo provienen de utilizar menos de 3 dribles. La que más le hace bien, por escandalo, es poder resolver sin colocar la pelota en el piso. Por ende, nuestros conceptos, nuestros entrenamientos, nuestros ejercicios, nuestras indicaciones deberían apuntar a un uso responsable y económico del dribling. Y, por sobre todo, dedicarle tiempo al juego sin pelota: a los cortes, cuándo y cómo hacerlos, de qué manera utilizar un bloqueo indirecto, cómo moverse ante un rompimiento, etc. ya que este tipo de acciones serán fundamentales en el éxito de la ofensiva.

Insisto, estos son números de la NBA. Pero podríamos tomar todo esto y preguntarnos ¿Cuántas veces nuestros jugadores utilizan el dribling y qué se genera a partir de esto? ¿Cuántos piques deberíamos enseñar e inculcar y cómo deberían utilizarlos para sacarle el mayor provecho?

Para terminar, un pequeño video a modo de ejemplo de 3 situaciones claves: Exceso de dribling, el pique bien utilizado para generarme un lanzamiento (3 o menos) y el Dribling bien utilizado para generar un lanzamiento a un compañero (3 o menos).

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Marcos Emilio (@CoachMeBasket)

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