El Basquet como un medio

Demasiadas son las cualidades que podemos adjudicarle al deporte para beneficio de los que lo practican, en especial el nuestro, el basquet. Pero existen algunos espacios de aprendizaje que se generan en la práctica, que son infinitamente valiosos y muchas veces pasan desapercibidos. Además de otorgar herramientas sociales, disciplinares y sanitarias, el basquet (u otro deporte) nos logra enseñar cosas que exceden su mundo y que fácilmente podemos transferir a cualquier rincón de la vida.

Este es uno de los grandes valores del deporte y por ello es de tal magnitud su importancia.
Podríamos hablar en primer lugar que el basquet nos enseña el sacrificio y el esfuerzo necesarios que conlleva perseguir objetivos. Una concepción que hoy parece cada vez más olvidada, donde en nuestros tiempos modernos, todo lo que podemos desear está a nuestro alcance y no es necesario el esfuerzo. O peor aun, aquello que demanda nuestro “sudor y lágrimas” no vale la pena.

Gracias a las actitudes necesarias para superarse en el deporte, se aprende que el esfuerzo paga, que sacrificarse por lo que uno quiere y lograr cumplir nuestras metas es una de las sensaciones más satisfactorias que existen.

Por otro lado, también aprendemos lo valioso del trabajo en equipo y de como el colectivo nos enriquece desde todo punto de vista. Generando herramientas para el desempeño de cualquier tarea o trabajo; y rompiendo con la tendencia individualista que se puede apreciar en infinidad de lugares.

La resiliencia es otro de los aprendizajes vitales que se nos brinda en lo deportivo. La capacidad de sobreponerse a la adversidad y de poder adoptar una postura positiva y constructiva ante las dificultades es vital para poder llevar a cabo algo en este mundo descartable de hoy. Relacionado con lo anterior, se suele ver que si las cosas se ponen difíciles la opción más sencilla es abandonar y buscar otro camino; ya que lamentablemente no entendemos y/o no hemos incorporado estas herramientas necesarias para sobreponernos a los inevitables golpes de la vida.
Y más allá de estas, combinar estos aprendizajes hace que podamos hacerle frente a uno de los grandes problemas hoy en día: la falta de motivación y de iniciativa para abandonar nuestra “zona de confort”. Contar con herramientas como la confianza, la capacidad de trabajar en equipo y la resiliencia será vital para lograr romper el molde que nos aprisiona. Cuantas veces hemos pronunciado o escuchado frases como “no se puede”, “no voy a poder”, “no tengo lo necesario”, “no están dadas las condiciones”, “es muy riesgoso”, “Es una locura”, “no vale la pena”, etc. Y si lo pensamos, dichas oraciones pronunciadas en el contexto de un equipo serían (más bien, deberían) rápidamente refutadas y reemplazadas por otras más positivas. Esto junto con las herramientas antes mencionadas hacen que creamos que es posible lograr objetivos, cualquiera que ellos sean. Pero lamentablemente no es el caso cuando una persona intenta emprender algo, a pesar de que son situaciones diferentes, comparten estados mentales similares.

¿Que pasaría si tú próximo proyecto lo afrontarás como un juego contra el mejor equipo del torneo? ¿O si pudieras reaccionar ante una dificultad laboral como los mejores jugadores reaccionan ante un error que costó un partido?
Por esto creo que el basquet es un medio ideal para mejorar personas. Nuestro maravilloso deporte genera contextos que nos van a brindar muchas de las cosas que necesitamos para vivir plenamente fuera de la cancha.

Y he aquí la mayor responsabilidad del entrenador: promover todas estas cuestiones, defenderlas e inculcarlas.

Claro que la gran pregunta es ¿como se hace esto? Y como todo en la vida no hay una sola respuesta correcta. Primero tenemos que creer en esto, hacerlo nuestro, que sea el núcleo de nuestra filosofía. Luego estar atento a presentar mediante el diálogo, el ejemplo y la reflexión, todas estas herramientas en estos momentos “fértiles para el aprendizaje”. Y por último velar por el cumplimiento de estos pensamientos y actitudes, y reforzarlos todas las veces que sea necesario.

Concluyendo, tenemos en nuestras manos la posibilidad mediante el deporte de cambiar realidades. De enseñar no sólo especificidades del deporte, sino generalidades de la vida. Muchas de ellas difíciles de ver o incluso olvidadas pero por suerte presentes en nuestro ámbito. No perdamos oportunidad de brindarle a nuestros jóvenes jugadores lo necesario para ser su mejor versión dentro y fuera de la cancha.

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Marcos Emilio (@CoachMeBasket)

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