La Receta Para Ganar

¿Qué es ganar? ¿Existe una receta para ganar? ¿Se deben cumplir con ciertas experiencias para poder llegar a hacerlo? ¿Solo gana el que sale campeón?

Algunos interrogantes que me llevaron a buscar ciertas respuestas que tienen que ver con, según la mayoría, el objetivo supremo del deporte: GANAR.

En posts anteriores he escrito sobre cómo abordar la competencia y el desarrollo de nuestros jugadores y equipos. La importancia de la mejora, de la superación en primer lugar y del resultado en segundo. Porque éste último no es más que la consecuencia de lo primero.

Sin embargo el concepto de ganar está todavía por encima de todas estas cosas, e incluso a veces no dejamos influenciar por ello y nos importa terminar arriba del tanteador aunque lo que se vea en la cancha no sea lo mejor.

Siempre estamos siguiendo o tenemos de ejemplos a lo más ganadores, pero… ¿Siempre fueron ganadores? ¿Tienen alguna manera de ganar que supere al resultado? Analicemos rápidamente a 4 entrenadores que podríamos encontrar en un Top 10 de entrenadores Mundial.

Gregg Popovich

Extraído de una Nota sobre Mike Budenholzer en la página Kia en Zona

“Cuando Poppo [como le conocían] comenzó a escribir su historia en el sur de California (1979), los Sahegens eran, directamente, uno de los peores equipos de la tercera división universitaria. El inframundo competitivo. Nueve años después, no sólo habían acabado con la sequía de 68 años sin saborear un título (1986) sino que, lo vertebral, disponían de un verdadero programa. Un modelo sobre el que trabajar y evolucionar. En otras palabras, perspectiva y esperanza.”

Popovich comenzó su proceso en la universidad de Pomona-Pitzer en el último año de la década de los 70, y le tomo 7 años conseguir su primer campeonato. Pero más importante aún, como dice la nota, dejó un legado. Algo que supera el banner colgado en la cancha, algo que perduraría por mucho más tiempo en este College y en la memoria y corazones de los involucrados.

Lo central de esta pequeña historia es que Popovich, luchó durante varios años para lograr “ganar” e incluso en la misma NBA muchas veces le costó llegar a las finales. Pero su objetivo siempre estuvo en el proceso, en el proyecto, en metas que van más allá, y gracias a eso, se encontró con varios campeonatos.

Zeljko Obradovic

En 1991 casi sin querer se convierte en el entrenador en jefe del equipo donde estaba jugando: el Partizan de Belgrado. La misma temporada que asume, gana su primer Euroliga. El primer ejemplo del “ganar” inmediatamente, pero recién 3 años después pudo repetir el logro con el Joventut de Badalona en el 94 y al año siguiente con el Real Madrid. Pasarían 5 años hasta que Zeljko volviera a coronarse campeón con el tremendo Panathinaikos Griego en 2000, luego también en 2002, 2007, 2009 y 2011. En su primer temporada con el Fenherbace turco (actual equipo) ganó la liga doméstica pero quedó eliminado en octavos de la Euroliga. En la misma competencia, este año, llegó a la final.

Pero Obradovic a pesar de ser super exitoso, siempre mantuvo su foco en sacar la mejor versión de sus jugadores y sus equipos. Podríamos preguntar para qué y la respuesta es obvia: para competir, para ganar. Pero en realidad este interesante artículo también nos deja entrever en palabras de sus dirigidos, que ese fue el orden: Hacé todo lo que puedas de la mejor manera posible, te voy a ayudar y a empujar a que lo consigas; gracias a eso se ganan partidos. Y quiero resaltar de nuevo esto, el orden. No creo que haya sido la idea primero ganar y después esforzarse. Insisto, el foco está en el desarrollo y en intentar alcanzar el máximo rendimiento, por consecuencia de esto, se gana.

 

Ettore Messina

El entrenador Italiano (mi entrenador favorito) compitió en numerosas Euroligas con distintos equipos, del 91 al 2014 solo ganó 4 veces. 2 con el Virtus Bologna y 2 con el CSKA. Es decir que de 14 veces que compitió, solo logró ser campeón en 4 ocasiones. ¿Por qué entonces pensamos en el como uno de los mejores? Claramente por lo que va más allá del “ganar”, Ettore es uno de los grandes cerebros del básquet Mundial, con una cantidad y claridad de conceptos enorme, con una obsesión por el detalle y un carácter difícil de sobrellevar. El ganar claro que es importante para Messina, pero existe algo más, esta respuesta a una entrevista hecha por el diaro El Mundo hace unos años, nos hace reflexionar:

“P. A los 20 años se hizo entrenador, ¿por qué sigue 30 años después?

  1. [Piensa unos segundos]. Porque me gusta mucho [con risa de tres años y piruleta]. Porque me gusta. Y porque es lo único que sé hacer realmente bien, y porque en los últimos años me ha dado la oportunidad de vivir en países interesantes, como Rusia, y uno interesante y encantador, como España.”

Ettore podría haber dicho porque me gusta Ganar por ejemplo, pero no fue el caso, incluso habla solamente del disfrute de la tarea. Eso es ganar para Messina y para varios de nosotros también.

Brad Stevens

Comenzó como voluntario en el programa de la universidad de Butler, pasó a ser asistente y luego de que el entrenador a cargo se retirara a dirigir otro equipo pudo tomar el mando. Tiene el record de más victorias en los 3 primeros años de trabajo de cualquier entrenador de la NCAA y llevó a la desconocida Universidad a su primer Final Four. Luego de todo esto se convirtió en 2013 en entrenador en Jefe de los Boston Celtics, el más joven de los Head Coaches de la liga. Pero en su primer temporada no le fue nada bien y no pudo clasificar a la post temporada, en la segunda y tercera lo logró pero quedó eliminado en primera ronda. A pesar de no haber “ganado”, Stevens es reconocido como uno de los mejores entrenadores de la liga, por su enfoque, la utilización de nuevas tecnologías a la hora de entrenar, lo creativo de sus planteos ofensivos y defensivos, etc. sin embargo, sus colegas y jugadores resaltan su temperamento calmado y actitud bajo control. Ese equilibrio le permite a Brad mantener las emociones controladas y lograr concentrarse en lo que está pasando en ese momento particular. Cuestión que intenta transmitir a sus dirigidos, la clave de pensar en el próximo pequeño paso, y luego en el otro y en el otro. Dar lo máximo en cada uno de estos momentos es religión para el actual entrenador de los Celtics.

Increíblemente aún hasta el día de hoy no ha podido ganar una serie de playoff en la NBA, pero no existen dudas de que es uno de los mejores; gracias a concentrarse en los pequeños pasos y no solamente en el “ganar”.

En estos ejemplos vivenciamos que el ganar está por encima solamente del resultado, que esa idea anticuada y mal elaborada de “solo sirve ganar” no es la mejor ni es sostenible. Y además, estos ejemplos son de cuatro entrenadores del alto rendimiento, imaginemos la filosofía que podríamos (y deberíamos) tener sobre ganar en la formación de jugadores.

Por suerte, se están generando diferentes corrientes que intentan romper con este paradigma, la creciente validez de los procesos,  de la identificación con grupos o instituciones, los proyectos, el tiempo, la comprensión del desarrollo, etc. van haciendo que aparezca esta idea en los distintos niveles del deporte.

Pero si le dedicamos un momento de reflexión el ganar tiene mucha demanda y poca oferta, como dijo Silvio Santander en una disertación: “Si nos guiáramos solo por los resultados, al equipo campeón solamente debería renovársele el contrato y al resto de los equipos despedirlos a todos”. He aquí la importancia de tener herramientas para poder detectar esas victorias invisibles o silenciosas y darles valor, celebrarlas.

¿Cuáles son estas victorias, dónde las encontramos? Dependen de cada equipo, y como señalaba en la entrada “10 cuestiones a tener en cuenta para un nuevo comienzo” establecer objetivos para la temporada hará que al cumplirlos encontremos esta ganancia escondida. Y si la meta, por ejemplo, era llegar a los playoffs y se logra, pero luego se pierde en esta etapa (claro que existirán enojos, tristeza, leve frustración) pero rápidamente debemos remitirnos al cumplimiento de lo planteado, y aún más importante, del proceso que tuvimos que atravesar para lograrlo, el cual seguramente nos enriqueció como entrenadores, jugadores y fundamentalmente como personas.

Para finalizar y redondear el mensaje: no existe una fórmula mágica para ganar un partido o un campeonato; la receta infalible con la que podemos contar es aquella que nos muestra que la victoria no se ve en el tanteador solamente, sino que está en varios aspectos que incluso duran y significan más que los puntos. Seguramente bajo ella, sintamos que siempre ganamos.

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Marcos Emilio (@CoachMeBasket)

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