¿Por qué soy entrenador?

En algún punto o en varios nos hacemos esta pregunta. Y es que podríamos nombrar cientos de razones por la que nuestra profesión no es la mejor o la mas linda de todas. Y con el simple propósito de lograr que el lector asienta, nombrare algunas: el trabajo no cumple horarios, sino que nos ocupa casi todo nuestro tiempo, es que nos vamos de la cancha pero ella nos persigue y ni hablar de cuestionar nuestras decisiones, o aquella discusión con algún jugador o dirigente que va a darnos vuelta en la cabeza todo la noche.

También es bastante ingrato, porque en el común de los casos si las cosas no van del todo bien somos los principales culpables y si todo está encaminado a donde desea el equipo, poco tiene que ver el entrenador. La cuestión económica siempre esta latente, nuestros sueldos no corresponden con nuestro esfuerzo. Y para qué comenzar a hablar sobre la presión, la crítica, la soledad y etcétera. (Para mas problemas del entrenador y algunas posibles soluciones a ellas los invito a visitar o re visitar el post “la soledad del entrenador”).

Entonces caemos en esa pregunta ¿Por qué hago esto?

Cuando uno se sumerge en el trabajo, consciente o inconscientemente deja de pensar en que fue lo que nos hizo decir que sí a la aventura interminable, al laberinto que significa ser entrenador. Lo cotidiano, lo rutinario hace que nuestra tarea no se sienta tan especial como siempre. Los problemas pequeños y diarios, las cuestiones más grandes y duraderas afectan a nuestra claridad del por qué y para qué hacemos esto. El ejercicio de preguntarse hace que constantemente tenga sentido todo, y nos ayudará en momentos de crisis y también, nos permitirá disfrutar aún mas los buenos ratos.
Creo que cada uno tiene su propia versión de lo que es ser entrenador y de por qué lo lleva a cabo, no hay respuesta correcta o incorrecta. Ella se construye desde mucho más allá de los inicios de nuestra carrera, cuando nos enamoramos por primera vez de este deporte, cuando vimos o sentimos lo que era influir en el juego, enseñarlo… y sobre todo influir y enseñarle a otra persona.

Aquí asoma nuestra primera razón, el espíritu docente de la tarea. Creo fervientemente que el basquet es un gran medio para enseñar cuestiones que nada tienen que ver con una técnica o táctica determinada, las cuales son solo pinceladas de la tarea del entrenador. Hablo de valores, hábitos, actitudes. Nada más significativo que sentirse parte de algo que supera lo individual o los intereses particulares, y brindarse a lo colectivo, a sumar nuestra parte en busca del bien común. Esto y mas se promueve a través de la práctica del basquet y es responsabilidad del entrenador generar esto, principalmente a través de su ejemplo y de la defensa de dichos valores. Es una gran responsabilidad pero también una gran satisfacción.

Con esto viene de la mano otra cuestión, con nuestro aporte lograr ver que los niños o niñas, jóvenes o adultos logran superarse es algo indescriptible. A pesar de que la responsabilidad de esto es en un 95% del jugador, nuestro granito de arena a veces logra darles el empujón necesario para sobrepasar las dificultades que están deteniendo su desarrollo.

Después, hay algo hipnótico en el juego. Algo que nos atrae y nos nos suelta, que nos invita todo el tiempo a analizar, a pensar y a recrear situaciones y proponer soluciones. Esa sensación que nos da cuando vemos algo nuevo, que nos gusta y que se podría adaptar fácilmente a lo que hacemos, a nuestro sistema. Que enseguida esta novedad dispara conexiones y nuevas ideas, conceptos, mas situaciones y soluciones. Y así pasamos horas embelesados con el ir y venir, con los movimientos de las ofensivas o con los ajustes de las defensas, a la belleza de los detalles técnicos, o a la genialidad de lo táctico. Horas podríamos dedicar o días enteros a solamente pensar en estas cosas. Y ahora que lo escribo parezco loco, pero es lo mas cuerdo para el entrenador.

Por otro lado, la responsabilidad de liderar un grupo no es nada fácil, pero es una tarea muy gratificante. El poder guiar al equipo a través de obstáculos al cumplimiento de objetivos es un proceso arduo y lleno de vicisitudes, pero no hay sensación mas bella que andar ese camino en busca de algo. Porque al final es el camino el que más disfrutamos, la superación, los aprendizajes y las relaciones que se generan en el, incluso aun mas que la gloria de la meta cumplida.

Generalmente, estamos en un ambiente donde todos los involucrados tienen deseos de estar allí. Aunque existen varias excepciones, en un equipo de basquet se anhela el formar parte de el, participar activamente en todo lo que conlleva. Una realidad distinta a la de otros trabajos en donde a veces las personas no quieren estar allí, pero lo hacen de todos modos por motivos económicos, políticos, y otros. El querer formar parte ya predispone a las personas de diferente manera desde el inicio, las carga de entusiasmo y no escatimarán esfuerzo para cumplir con sus tareas y con sus roles. Y nosotros los entrenadores, nos alimentamos fácilmente de esa energía, nos rejuvenece y nos permite llevar a cabo de mejor manera nuestro trabajo.

Por ultimo y no menos importante, el éxito y la competencia son cuestiones gigantes en el por qué. Pero no deberíamos confundir con pensar en solo ganar o escapar al fracaso, personalmente creo que podemos sentirnos ganadores siempre. Si valoramos como escribía anteriormente, el camino por sobre el resto nos permitiremos disfrutar de la tarea en su totalidad. Muchas veces el camino nos llevara a lograr un campeonato, a tener una buena temporada o a un despido. Pero lo que seguro nos vamos a llevar de esas experiencias van a ser conexiones con distintas personas, el aprendizaje que nos ha dejado, las anécdotas, los viajes, las charlas, etc. Helas ahí las verdaderas recompensas de nuestra profesión.

Y aunque estas razones son personales, los invito a reflexionar sobre ellas o a buscar las suyas, y es que de la interrogante ¿Por qué soy entrenador?, se desprenderán seguro miles de recuerdos y convicciones que harán que la rutina no continúe siendo rutina, que volvamos a enamorarnos de este deporte, que las ganas se multipliquen, que el deseo continúe intacto y por sobre todo, que seamos felices haciendo lo nuestro. Porque asi lo  elegimos.

Si te gustó este artículo y la página, y te gustaría ayudarme a mantenerla podes invitarme un café en este link 

Marcos Emilio (@CoachMeBasket)

Anuncios

4 Replies to “¿Por qué soy entrenador?”

  1. Gracias por el artículo. Razones y verdades universales más allá del lugar que nos ha tocado, del entorno facilitador o lleno de trampas, del tamaño y empaque de la institución, de las edades y categorías de chicos-as o zagales-as, de los medios humanos y materiales, de la preparación y calidad de los dirigentes, del eco de nuestra labor, del futuro incierto,.

    Esta es una de mis razones Marcos Emilio:

    http://erroibide.org/escuelita/

    Esta es una de las razones de mi amigo Fresh (Zaragoza, España):

    https://jmbaloncestoeducativo.wordpress.com/2016/03/28/c-n-helios-pre-infantil-inside-out/

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s