Primeras Reflexiones Sobre La Competencia

Si alguna vez alguien se pusiera a analizar los resultados de cualquier proceso, trabajo, proyecto, trayectoria, carrera, evento, etc. en la gran mayoría de los casos sería contundente el término para describirlo: funciona o no funciona, está bien o está mal, sirve o no sirve, cumple con lo requerido y muchas otros desenlaces más. Esto a pesar de que muchas veces es acertado, otras no tanto. Si tuviéramos que describir el resultado del proceso de pintar una pared de blanco y vemos aún manchas de la pintura verde que estaba debajo claramente no fue exitoso. Ahora, ¿Por qué en cuestiones humanas pensamos igual? ¿Acaso no es mucho más complejo cualquier proceso que involucre a una o más personas? ¿No juegan variables de gran número dentro del resultado de estos? Entonces, aquí comienza el interrogante de por qué insistimos en etiquetar el desenlace de dichas cuestiones de una manera tan “blanquinegra”.

¿Existe la posibilidad de que los procesos sean catalogados en un tono de grises? No sería descabellado pensar en que en realidad, existe un propósito mayor que el ser victorioso o derrotado, o que en realidad el mismo proceso nos ayuda a ser mejores que cuando se inició, independientemente de si se logró el objetivo final o no.

El máximo exponente de ésta problemática es el deporte, en varios de sus escalones. En lo profesional es claro que si las cosas no son exactamente como se pensaban, se lo tilda de fracaso. Incluso en el deporte más amateur o no de alto rendimiento, se visualiza una lógica parecida. Afectando procesos, instituciones, y por sobre todas las cosas, a las personas involucradas.

He tomado el desafío de buscar el gris dentro de un mundo predominantemente blanco y negro, en dónde las experiencias no solo deben ser “buenas o malas”, sino encontrarle una utilidad y un verdadero sentido superior a todas ellas.

Creo que es un abordaje más sano y productivo sobre todo en la formación de deportistas. Es necesario para mantener esta filosofía contar con varias herramientas tanto específicas del deporte como otras ligadas al manejo de los grupos, la psicología, el coaching, entre otras.

Pero por sobre todas las cosas debemos primero hacer de esta filosofía algo nuestro, incorporarla, creer en ella y entender su esencia. Ese es el primer paso para luego extenderla hacia los demás.

Este post es sólo el comienzo, una introducción a un proceso que vengo llevando hace ya un tiempo y que intentaré exponer en futuras entradas.

Coach Me Basketball nació de la idea de poder compartir este tipo de cuestiones y poder debatir sobre ellas o escuchar opiniones.

Claro que voy a compartir contenidos específicos como driles, sistemas, conceptos, videos, etc. Pero creo fervientemente en que previo a todo eso tenemos que pensar en lo más importante, nuestra filosofía, nuestro ideal, el por qué hacemos las cosas y cómo las queremos hacer, establecer valores y defenderlos a rajatabla.

Con el tiempo la filosofía puede ir modificándose, cambiando, reforzándose o incluso volver a cero y construirla nuevamente. La experiencia se encargará de hacer esto, pero nunca debemos dejar de hacernos estas preguntas.

Iré ahondando más sobre esto en el próximo post!

Si te gustó este artículo y la página, y te gustaría ayudarme a mantenerla podes invitarme un café en este link 

Marcos Emilio (@CoachMeBasket)

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